La cocina costarricense es sencilla, honesta y profundamente sabrosa. Nace de la tierra, de lo que se cultiva cerca y de recetas que se transmiten en familia. Si visitas La Fortuna, probar la gastronomía local es parte esencial del viaje. El gallo pinto, esa mezcla de arroz y frijoles que despierta cada mañana del país, es el corazón del desayuno tico. Acompañado de huevo, plátano maduro y un buen café de altura, no hay mejor manera de empezar el día. El casado, el plato del mediodía por excelencia: arroz, frijoles, ensalada, plátano y una proteína. Equilibrado, abundante y lleno de sabor casero. Y no podemos olvidar los ingredientes frescos que dan vida a todo: yuca, plátano, chayote, hierbas, frutas tropicales y vegetales recién cosechados. La diferencia entre un plato bueno y uno inolvidable casi siempre está en la frescura. En nuestra experiencia con chef privado, llevamos estos sabores a tu mesa, preparados con productos de nuestra propia finca y de fincas vecinas. Cocina de autor con raíces locales. Ven con hambre y curiosidad. La mejor forma de conocer Costa Rica también es a través de su comida.
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